¿Sabes realmente en qué consiste Internet?

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Internet, arquitectura de sistemas que ha revolucionado las comunicaciones y los métodos de comercio al permitir la interconexión de varias redes informáticas de todo el mundo.

A veces denominada «red de redes», Internet surgió en Estados Unidos en la década de 1970, pero no se hizo visible para el público en general hasta principios de la década de 1990. Se calcula que en 2020, aproximadamente 4.500 millones de personas, es decir, más de la mitad de la población mundial, tendrán acceso a Internet.

Internet ofrece una capacidad tan poderosa y general que puede utilizarse para casi cualquier propósito que dependa de la información, y es accesible para todo individuo que se conecte a una de sus redes constituyentes.

Permite la comunicación humana a través de las redes sociales, el correo electrónico, las «salas de chat», los grupos de noticias y la transmisión de audio y vídeo, y permite a las personas trabajar en colaboración en muchos lugares diferentes. Permite el acceso a la información digital a través de muchas aplicaciones, incluida la World Wide Web. Internet ha demostrado ser un terreno de cultivo para un gran y creciente número de «negocios electrónicos» (incluidas las filiales de las empresas tradicionales) que realizan la mayor parte de sus ventas y servicios a través de Internet.

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Fundación de Internet

El siglo XXI

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Internet es el resultado del esfuerzo por conectar varias redes de investigación en Estados Unidos y Europa. En primer lugar, DARPA estableció un programa para investigar la interconexión de «redes heterogéneas». Este programa, llamado Internetting, se basaba en el recién introducido concepto de red de arquitectura abierta, en el que las redes con interfaces estándar definidas se interconectarían mediante «pasarelas». Se planeó una demostración de trabajo del concepto. Para que el concepto funcionara, había que diseñar y desarrollar un nuevo protocolo; de hecho, también se necesitaba una arquitectura de sistema.

En la década de 1980, otros organismos gubernamentales estadounidenses estaban muy implicados en la creación de redes, como la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF), el Departamento de Energía y la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA). Mientras que DARPA había desempeñado un papel fundamental en la creación de una versión a pequeña escala de Internet entre sus investigadores, la NSF trabajó con DARPA para ampliar el acceso a toda la comunidad científica y académica y hacer que TCP/IP fuera el estándar en todas las redes de investigación con apoyo federal.

En 1985-86, la NSF financió los primeros cinco centros de supercomputación. En la década de 1980, la NSF también financió el desarrollo y funcionamiento de la NSFNET, una red nacional «troncal» para conectar estos centros. A finales de los 80, la red funcionaba a millones de bits por segundo. 

A finales de los ochenta también se crearon algunas redes comerciales, a las que pronto se unieron otras, y se creó el Commercial Internet Exchange (CIX) para permitir el tráfico de tránsito entre redes comerciales que, de otro modo, no se habría permitido en la red troncal de NSFNET.

En 1995, tras un amplio examen de la situación, la NSF decidió que ya no era necesario apoyar la infraestructura de la NSFNET, ya que muchos proveedores comerciales estaban ahora dispuestos y eran capaces de satisfacer las necesidades de la comunidad investigadora.

El siglo XXI

Tras el colapso de la burbuja de Internet llegó la aparición de lo que se denominó «Web 2.0«, una Internet con énfasis en las redes sociales y los contenidos generados por los usuarios, y la computación en nube.

Los servicios de redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram se convirtieron en algunos de los sitios más populares de Internet al permitir a los usuarios compartir sus propios contenidos con sus amigos y con el resto del mundo.

Los teléfonos móviles pasaron a ser capaces de acceder a la web y, con la introducción de teléfonos inteligentes como el iPhone de Apple (presentado en 2007), el número de usuarios de Internet en todo el mundo se disparó, pasando de una sexta parte de la población mundial en 2005 a más de la mitad en 2020.

La mayor disponibilidad de acceso inalámbrico permite aplicaciones que antes no eran rentables. Por ejemplo, los sistemas de posicionamiento global (GPS) combinados con el acceso inalámbrico a Internet ayudan a los usuarios móviles a localizar rutas alternativas, generar informes precisos sobre accidentes e iniciar servicios de recuperación, y mejorar la gestión del tráfico y el control de los atascos.

Aunque todavía no está clara la estructura exacta de la futura Internet, parece que hay muchas direcciones de crecimiento. Una de ellas es el aumento de la velocidad de acceso a la red y al backbone. Hoy en día se pueden obtener velocidades de datos en la red troncal de 100.000 millones de bits (100 gigabits) por segundo, pero las velocidades de datos de 1 billón de bits (1 terabit) por segundo o superiores acabarán siendo comercialmente viables.

La difusión de textos digitalizados, imágenes y grabaciones de audio y vídeo a través de Internet, disponibles principalmente hoy en día a través de la World Wide Web, ha dado lugar a una explosión de información. Es evidente que se necesitan herramientas potentes para gestionar la información basada en la red.

La información disponible hoy en Internet puede no estarlo mañana si no se presta una cuidadosa atención a las técnicas de conservación y archivo.

Siempre puedes apoyarte en el equipo de posicionweb, como profesionales de marketing y estrategias digitales, te ayudarán a realizar todos tus propósitos.

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